Tras su participación en el Monumento Nacional a la Bandera, la vicepresidenta Victoria Villarruel cuestionó la organización del acto en Rosario, reclamó la falta de invitación formal desde Casa Rosada y lanzó duras críticas hacia el jefe de Gabinete Manuel Adorni y la actitud del presidente Javier Milei durante la jornada.
La ceremonia por el Día de la Bandera en Rosario dejó repercusiones políticas inmediatas luego de las declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien expresó malestar por su participación en el evento y por el trato recibido durante el acto oficial encabezado por el presidente Javier Milei.
En diálogo con la prensa, la funcionaria sostuvo que la organización del evento generó señales de exclusión hacia su figura, al señalar que no fue convocada formalmente por el Gobierno nacional, aunque sí contó con la invitación de la provincia de Santa Fe. En ese sentido, cuestionó que un vicepresidente de la Nación no sea incluido en una conmemoración de carácter institucional.
Villarruel también manifestó su disconformidad con la falta de interacción con el mandatario durante la ceremonia, al considerar que la ausencia de saludo representa un gesto negativo en el marco de un acto patrio. Según su postura, este tipo de situaciones no contribuyen al mensaje de unidad que debería primar en este tipo de celebraciones.
Uno de los puntos más polémicos de sus declaraciones estuvo dirigido al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a quien cuestionó por su presencia en el evento y por el sentido político de su participación. En ese marco, sostuvo que el acto no debía utilizarse para respaldos políticos individuales y consideró que su presencia no era adecuada en ese contexto.
Además, la vicepresidenta remarcó que la jornada debía centrarse exclusivamente en la figura del general Manuel Belgrano y en los valores asociados a la creación de la Bandera Nacional, como la unidad, el trabajo y la identidad argentina.
Villarruel defendió su asistencia al acto como un deber institucional y subrayó la importancia de rendir homenaje al prócer en una fecha patria de fuerte significado para el país. También afirmó que su presencia responde a una convicción personal vinculada al respeto por las instituciones y la historia nacional.
Antes de finalizar su contacto con la prensa, la vicepresidenta hizo referencia al discurso presidencial y a la actividad desarrollada en Rosario, aunque evitó profundizar en el vínculo con el Ejecutivo, en un contexto donde las diferencias internas dentro del Gobierno volvieron a quedar expuestas públicamente.
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