Tras las críticas de la CGT y la oposición, el Ejecutivo confirmó que los trabajadores conservarán sus beneficios y que la nueva normativa solo se aplicará a contratos futuros.
La polémica surgió luego de que el ministro Federico Sturzenegger indicara que la reforma laboral podría afectar “todas las relaciones laborales y no solo las futuras”. Desde el oficialismo aclararon que esta interpretación es incorrecta: “(Está equivocada) la interpretación sobre los derechos. Los derechos adquiridos son adquiridos”, aseguraron fuentes del Gobierno. Esto significa que quienes ya están empleados mantendrán los convenios vigentes al momento de su contratación.
La aclaración se dio en el marco de fuertes críticas de la Confederación General de Trabajo (CGT). Cristian Jerónimo, integrante del triunvirato sindical, sostuvo que el oficialismo “les mintió” y calificó la reforma como regresiva, al advertir que “prácticamente le saca todo tipo de protección a los trabajadores y trabajadoras” y que contiene “puntos muy delicados para el mundo del trabajo”.
Mientras tanto, el Ejecutivo busca acelerar la aprobación del proyecto en el Senado antes del 30 de diciembre, durante el cierre de las sesiones extraordinarias. La vicepresidenta Victoria Villarruel convocó a una reunión parlamentaria para avanzar en el debate, mientras Patricia Bullrich y Ezequiel Atauche coordinan el trabajo en comisiones. La estrategia del oficialismo, respaldada por La Libertad Avanza, apunta a controlar el ritmo de la discusión y definir qué propuestas de la oposición se incorporarán al texto final.


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