Tras la sanción en el Senado de leyes que el Gobierno considera contrarias al equilibrio fiscal, se profundizó el conflicto entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Aunque desde Casa Rosada expresan un fuerte malestar, descartan medidas concretas contra ella. Cruces en redes, acusaciones de “traición” y rumores de pactos con el kirchnerismo exponen una interna sin retorno.
El vínculo entre Javier Milei y Victoria Villarruel entró en una fase crítica tras la última sesión del Senado, donde se aprobaron proyectos sensibles para el oficialismo como el aumento a jubilados, la restitución de la moratoria previsional y la declaración de emergencia en discapacidad. Las iniciativas, impulsadas por bloques opositores, fueron habilitadas con la participación activa de Villarruel como presidenta de la Cámara alta, lo que desató una ola de reproches desde el Gobierno nacional.
Desde la Casa Rosada confirmaron que hubo intentos por frenar su accionar. Fuentes del Ejecutivo señalaron que funcionarios cercanos al Presidente intentaron comunicarse con ella en las horas previas, pero no recibieron respuesta. Pese a esas gestiones, Villarruel decidió bajar al recinto y presidir la sesión, lo que fue interpretado como una señal de ruptura política.
Las repercusiones no tardaron en llegar. Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, la acusó de ser “cómplice del kirchnerismo”, mientras que Milei fue más allá: en un acto en la Bolsa de Comercio, la tildó directamente de “traidora” y la contrastó con el jefe de Gabinete Guillermo Francos, a quien elogió por su rol en la gestión. “Hicimos 2500 reformas estructurales… con siete senadores, 15% de Diputados y una traidora”, dijo el mandatario, elevando el tono de la interna a niveles inéditos.
A esto se sumó un dato político clave: en el Congreso aseguran que Villarruel coordinó la sesión con el jefe de bloque del Frente de Todos, José Mayans. Según esa versión, una vez que se alcanzara el quórum, la vice bajaría a presidir, legitimando así el debate. Este supuesto acuerdo con el kirchnerismo reforzó las acusaciones dentro del oficialismo.
La disputa también se trasladó a las redes sociales. Milei compartió desde su cuenta de X mensajes agresivos contra Villarruel, incluyendo el de Santiago Oría, director de Realizaciones Audiovisuales de Presidencia, quien la llamó “traidora, demagoga y bruta en términos económicos”. Además, difundió artículos que la acusan de impulsar “leyes golpistas” que ponen en riesgo el superávit fiscal.
Villarruel no se quedó en silencio. Respondió a críticas en sus publicaciones de Instagram y defendió su accionar alegando principios éticos. “No traiciono, pero no convalido mentiras ni decisiones que perjudiquen a los argentinos”, escribió. También apuntó al manejo de los recursos públicos, señalando que si hay equilibrio fiscal, no debería ser un problema asistir a jubilados o personas con discapacidad. “Que ahorren en viajes y en la SIDE, y listo”, sentenció.
En el Senado, algunos legisladores advierten que Villarruel perdió legitimidad política, mientras otros reconocen que su trato “es complicado”. Aun así, no se vislumbran medidas concretas contra ella: en Balcarce 50 asumen con resignación que no pueden hacer mucho más que esperar a que termine su mandato. “Es la vice”, deslizó una fuente del entorno presidencial.
La crisis interna deja al descubierto no solo un quiebre personal entre los dos máximos representantes del Ejecutivo, sino también un profundo desacuerdo político sobre las prioridades del Gobierno. Por ahora, la relación entre Milei y Villarruel parece haber llegado a un punto de no retorno


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