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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue convocado este domingo a una sesión extraordinaria a pedido de Irán, luego del ataque estadounidense a instalaciones nucleares. Guterres alertó sobre un posible colapso regional y Rafael Grossi pidió máxima cautela para evitar una catástrofe nuclear.
El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de alta tensión este fin de semana, luego de que Estados Unidos ejecutara un ataque contra el sitio nuclear iraní de Fordo. La ofensiva, considerada por Irán como una grave agresión, motivó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU. Teherán reclamó al organismo internacional que actúe con firmeza frente a lo que calificó como una violación flagrante del derecho internacional.
Durante la sesión, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió que la región enfrenta “un giro peligroso” y expresó su temor ante la posibilidad de una espiral de represalias que derive en una guerra de consecuencias impredecibles. “La gente de la región no puede soportar otro ciclo de destrucción”, expresó, al tiempo que pidió a las partes volver al camino de la diplomacia.
En paralelo, el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), alertó sobre el riesgo de daños en instalaciones nucleares. Confirmó que en Fordo se observaron cráteres tras el ataque, lo que evidencia el uso de municiones perforantes por parte de Estados Unidos. Grossi enfatizó que aún no se puede evaluar el daño total y advirtió sobre los riesgos de emisiones radiactivas si continúan las acciones militares.
El funcionario internacional también hizo un llamado a preservar el régimen de no proliferación nuclear, advirtiendo que este tipo de agresiones pone en peligro los acuerdos que rigen el uso pacífico de la energía atómica. “Tenemos una ventana de oportunidad para volver al diálogo. Si se cierra, las consecuencias pueden ser devastadoras”, afirmó.
La comunidad internacional sigue con atención los movimientos en la región, mientras crecen los temores a una escalada mayor entre Irán, Estados Unidos e Israel, que podría desestabilizar aún más el frágil equilibrio geopolítico del Medio Oriente.


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