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El Pincha sorprendió al reciente campeón oficializado por la AFA y lo eliminó del Torneo Clausura con un 1-0 construido a partir del gol de Edwin Cetré. El partido estuvo atravesado por la tensión previa, el pasillo de espaldas y una fuerte polémica institucional.
La noche en el Gigante de Arroyito estuvo cargada de clima previo, gestos simbólicos y un partido que terminó con un resultado impensado para muchos. Estudiantes de La Plata derrotó 1-0 a Rosario Central y se metió en los cuartos de final del Torneo Clausura, dejando afuera al equipo recién proclamado campeón por decisión del comité ejecutivo de la AFA, una resolución que generó controversias durante toda la semana.
El arranque del encuentro estuvo marcado por el pasillo de honor que el Pincha debía hacerle al Canalla. Sin embargo, en una señal clara de desacuerdo con la consagración otorgada en los despachos, los jugadores de Estudiantes se dieron vuelta y recibieron de espaldas al plantel local. Tras la derrota, Ángel Di María relativizó el gesto: “El pasillo lo hicieron igual. Es cosa de ellos, entramos como teníamos que entrar y quedó ahí”, expresó para bajar el tono al episodio.
Una vez iniciado el juego, el desarrollo fue cerrado y muy disputado en los primeros minutos, hasta que Central comenzó a tomar mayor iniciativa. Sin embargo, a los 30 minutos, Estudiantes encontró la jugada que cambiaría la historia: Pablo Palacios encabezó la transición, habilitó a Edwin Cetré por izquierda y el colombiano definió con el borde interno al segundo palo de Jorge Broun para establecer el 1-0.
En el complemento, el equipo de Miguel Ángel Russo buscó el empate con insistencia, apoyado en la conducción de Di María y en una lluvia de centros que exigieron al arquero Muslera. El Pincha, que se quedó con un jugador menos en la etapa final, resistió los avances del Canalla, incluso un remate en el palo a pocos minutos del cierre, y sostuvo la ventaja en un final cargado de tensión e impaciencia en las tribunas.
El triunfo significó una clasificación de enorme valor para el equipo dirigido por Eduardo Domínguez, que ahora deberá visitar a Central Córdoba de Santiago del Estero en su camino hacia las semifinales. Para Rosario Central, en cambio, fue una despedida abrupta en medio de una atmósfera cargada por la polémica reciente sobre su coronación liguera.


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