La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a escalar con una operación aérea de gran magnitud que tuvo como blanco diversas regiones rusas, entre ellas el área de San Petersburgo, donde se desarrollaba una de las principales actividades económicas del país. La ofensiva se convirtió en uno de los ataques más importantes registrados en las últimas semanas.
Según informaron autoridades rusas, los sistemas de defensa antiaérea interceptaron centenares de drones en distintas zonas del territorio nacional. Una parte significativa de esos dispositivos fue detectada en la región de Leningrado, que rodea a San Petersburgo, ciudad considerada estratégica tanto por su relevancia económica como militar.
Fuentes ucranianas señalaron que entre los objetivos alcanzados se encontraban instalaciones vinculadas a la Armada rusa, incluyendo la base naval de Kronstadt y un arsenal militar localizado en la misma región. Aunque Moscú aseguró que gran parte de los ataques fueron neutralizados, también confirmó daños materiales y víctimas.
En la ciudad de Ust-Labinsk, ubicada en el sur de Rusia, el impacto de drones provocó un incendio en un depósito de petróleo, mientras que en la región de Tver un hombre murió tras ser alcanzado por restos de uno de los aparatos derribados. Además, tres personas sufrieron heridas leves durante los incidentes registrados en las cercanías de San Petersburgo.
La ofensiva ocurrió pocas horas después de que el presidente ruso, el político Vladimir Putin, descartara la posibilidad de mantener una reunión con su par ucraniano, el político Volodímir Zelenski, hasta que existan avances concretos hacia un acuerdo de paz.
Desde Kiev, Zelenski defendió la operación y la describió como una respuesta a la ofensiva militar rusa iniciada en 2022. El mandatario sostuvo que las acciones forman parte de la estrategia para presionar a Moscú y acelerar el fin de la guerra.
Mientras tanto, Rusia también continuó sus operaciones militares sobre territorio ucraniano. Autoridades regionales informaron nuevas víctimas en distintas provincias, producto de ataques con drones y artillería. Entre los afectados se encuentran civiles de las regiones de Nicolaiev, Zaporiyia y Dnipropetrovsk.
A más de cuatro años del inicio del conflicto a gran escala, los esfuerzos diplomáticos continúan sin resultados concretos. Las hostilidades mantienen un alto nivel de intensidad y siguen generando consecuencias humanas, económicas y sociales en ambos países, mientras la comunidad internacional observa con preocupación la falta de avances hacia una solución negociada.
(Foto: Televisión Pública de Azerbaiyán/REUTERS.)

