Murió Marcelo Araujo, relator icónico del fútbol argentino

Murió Marcelo Araujo, relator icónico del fútbol argentino

El reconocido periodista deportivo tenía 78 años y estaba internado en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Su estilo innovador y su histórica dupla con Enrique Macaya Márquez marcaron una etapa inolvidable en las transmisiones de fútbol.

El periodismo deportivo argentino está de luto tras conocerse el fallecimiento del histórico relator Marcelo Araujo, ocurrido durante la madrugada de este lunes a los 78 años. El comunicador se encontraba internado desde hacía varios días en el Hospital Italiano de Buenos Aires, mientras atravesaba complicaciones de salud derivadas de una neumonía.

Araujo fue durante décadas una de las voces más reconocidas del fútbol en la televisión argentina. Su estilo particular para narrar los partidos, cargado de creatividad, expresiones informales y un tono cercano al público, lo convirtió en una figura emblemática de las transmisiones deportivas.

El periodista, cuyo nombre real era Lázaro Jaime Zilberman, alcanzó gran popularidad como conductor del programa Fútbol de Primera, ciclo que lideró entre 1989 y 2004 y que se transformó en un clásico para los fanáticos del deporte. Más adelante, en 2009, también formó parte del equipo de Fútbol para Todos, iniciativa que llevó los partidos del campeonato local a la televisión abierta.

A lo largo de su carrera mantuvo una sociedad profesional muy recordada con el periodista Enrique Macaya Márquez, con quien protagonizó una de las duplas más influyentes del relato deportivo argentino. Juntos participaron en numerosas transmisiones del fútbol local y de grandes competencias internacionales.

Durante sus relatos, Araujo popularizó frases que quedaron grabadas en la memoria del público, como “¿Estás crazy?”, “¡Lo que te devoraste, hermano!”, “¡Shut up, Macaya!” o “Siga, siga”, expresiones que reflejaban su estilo descontracturado y humorístico.

En los últimos años su estado de salud se había debilitado, especialmente después de atravesar un cuadro grave de Covid-19 que lo mantuvo cerca de dos meses en terapia intensiva. Hasta hace tres años residía en un departamento del barrio porteño de Recoleta.

Tras conocerse la noticia de su muerte, colegas, periodistas y aficionados al fútbol expresaron su pesar en redes sociales, donde también comenzaron a circular fragmentos de sus relatos más recordados. Muchos lo definieron como un narrador adelantado a su tiempo, capaz de combinar información, emoción y entretenimiento en cada transmisión.