La moneda estadounidense se devaluó más de un 10% frente a las principales divisas globales durante el primer semestre de 2025. Las políticas económicas de Donald Trump y el creciente déficit fiscal alimentan el escepticismo internacional.
En los primeros seis meses de 2025, el dólar estadounidense sufrió su mayor pérdida de valor en más de medio siglo, cayendo más de un 10% en relación con una canasta de monedas de sus principales socios comerciales. Este retroceso marca su peor desempeño semestral desde 1973, año en que Estados Unidos puso fin a la convertibilidad del dólar con el oro, un hito que cambió para siempre el sistema financiero global.
La actual devaluación está relacionada con las medidas económicas y geopolíticas impulsadas por el presidente Donald Trump, quien ha promovido una política exterior más aislacionista y ha introducido aranceles inesperadamente altos. Aunque en las últimas semanas moderó parte de su discurso, el impacto en los mercados ya se hizo sentir. Los inversores internacionales han comenzado a alejarse del dólar y de los activos estadounidenses, lo que genera preocupación sobre el rol futuro de la moneda como refugio ante las crisis.
Este debilitamiento tiene consecuencias directas: encarece los viajes al exterior para los estadounidenses, desalienta la inversión extranjera en bonos del Tesoro y pone presión sobre el financiamiento del creciente gasto público. Según Steve Englander, analista de Standard Chartered, “la cuestión no es si el dólar es fuerte o débil, sino cómo el mundo interpreta las políticas de Estados Unidos”.
A pesar de la recuperación del mercado bursátil —el S&P 500 marcó nuevos récords—, la debilidad del dólar opacó esas ganancias cuando se comparan con otras divisas. Por ejemplo, mientras el índice europeo Stoxx 600 creció 15% en euros, al convertirlo en dólares la rentabilidad se elevó a un 23%.
Expertos financieros advierten que, si bien una desdolarización global aún no es inminente, la desconfianza creciente podría acelerar un cambio de tendencia. Rick Rieder, director de inversiones de BlackRock, señaló que el aumento sostenido de la deuda pública podría aumentar significativamente ese riesgo, erosionando aún más la posición dominante del dólar en el sistema financiero internacional.


Deja una respuesta