Tras la derrota electoral de La Libertad Avanza en Buenos Aires, los gobernadores analizan con cautela la invitación del presidente Javier Milei a retomar el diálogo, dejando claro que solo avanzarían si se concretan cambios en la gestión nacional y se garantiza el envío de fondos que corresponden a cada provincia.
El Ejecutivo busca recomponer relaciones con las provincias para fortalecer su vínculo con el Congreso, que en los últimos meses ha impuesto varias derrotas al oficialismo en proyectos clave como Presupuesto Universitario, Emergencia Pediátrica y Ley de Discapacidad. Sin embargo, los mandatarios recuerdan promesas incumplidas y la desconfianza histórica hacia el Gobierno: hace meses habían planteado un esquema de “canje”, en el que aportarían votos a cambio de recursos, pero Milei desestimó la propuesta y los trató como parte de la “casta” y del “partido del Estado”. Esta ruptura motivó que los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, promovieran proyectos propios en el Congreso para recuperar fondos provinciales.
Tras la derrota, algunos gobernadores que forman parte de la agrupación Provincias Unidas —como Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Martín Llaryora (Córdoba), Ignacio Torres (Chubut) y Gustavo Valdés (Corrientes)— manifestaron disposición a retomar conversaciones, aunque bajo condiciones claras: esperan que Milei implemente un modelo económico que fomente la producción y la generación de empleo. Según fuentes provinciales, la intención no es debilitar al Gobierno, sino asegurar una cooperación más efectiva y, al mismo tiempo, proyectarse como alternativa de poder hacia 2027.
El presidente delegó en el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, la coordinación de esta mesa de diálogo con los gobernadores, que buscará recomponer la relación institucional y facilitar acuerdos legislativos, tras un período de tensiones que afectó tanto a la aprobación de proyectos como al manejo de recursos hacia los distritos.


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